jueves, febrero 16, 2006

34



No, no soy poeta.

Tengo 34.

Vivo al 3 y al 4.

Soy como un cronista.

Me gusta escribir. Eso sobre todo.

Tengo 34 y parece que estuviera cumpliendo 15. O 20.

Como que todo se me repite. Las noticias catastróficas. Los problemas de la humanidad.

Todo parece que lo vivo una y otra vez.

Sobrevivo a un guión repasado, 3 ó 4 veces,

en un acto de una obra archiconocida.

Creo que sé en que van a terminar todas las situaciones en las que me involucro.

Adivino. Los resultados del fútbol,

los finales de las teleseries

y los manejos de los políticos.

Con todo, no he perdido la capacidad de asombro.

Aún me emociono cuando las cosas resultan bien.

Y lloro.

Aunque tenga 34 no me da vergüenza decir que lloro a cada rato.

No. Al contrario, me alegra tener sensibilidad.

Así me creo más el cuento que puedo escribir sobre lo que pasa.

Y sobre lo que no sucede también.

Tengo 34.

Me preparo, recostado en mi sillón,

a que la vida siga sucediéndose.

Eso si, expectante.

Puede que por mi pasaje pase un unicornio

o un niño repartiendo dinero y ricos manjares.

Eso si que sería hermoso.

2 comentarios:

Gatomauro dijo...

Me ayuda a seguir viviendo darme cuenta que sigues como eras y mejorado. Te quiero, mi amigo. No hace falta vernos cada día para que nuestros corazones sigan acompasados y nuestra risa a flor de labios. Un abrazo grande.

POLAF dijo...

Yo te conocí, pero por esas cosas de la vida, nunca conversamos. Es increíble como uno puede pasar 5 años en un mismo lugar y sólo intercambiar palabras con los de siempre.
Me habría gustado tener esa conversación.. quizás los blogs nos están dando esa oportunidad. Muy bonito lo que escribiste. Yo también siento que muchas cosas en la vida tienen algo de circulares. Un abrazo,
Pola(f)