martes, enero 24, 2006

AUTORRETRATO: un plagio a Neruda.


Por mi parte, soy o creo ser
ancho de nariz,
brilloso de ojos,
blanquino de pelos en la cabeza,
voluminoso de abdomen (en retroceso?),
largo de piernas,
plano de suelas,
negro de tez,
cuidadoso de amores,
nulo de cálculos,
suelto de palabras,
inexperto de manos,
lento de vivir,
inmensurable de corazón,
aficionado a las plazas, las playas, las canchas,
administrador de papeles,
caminante de pasajes infinitos,
torpe de demostraciones cariñosas,
chileno y humano,
amigo de todo el mundo,
alejado de enemigos,
entrometido en los libros y otras páginas,
mal educado en la intimidad (ni tanto!),
tímido en corral ajeno,
arrepentido de absolutamente nada,
horrendo patrón de fundo,
ligero de boca y yerbatero de la educación,
discreto entre los animales,
afortunado de familias,
investigador en las bibliotecas,
oscuro en los teoremas,
melancólico del campo y el mar,
incansable en las escaleras y en la pelota,
lentísimo de ser presionado,
ocurrente en plena libertad,
cotidiano durante todo el año,
resplandeciente con mis colecciones,
monumental de apetito y de alegría,
relajado para dormir,
sosegado en las dificultades,
inspector de la noche y de las luces de neón,
trabajador infatigable,
algo anarco, mesurado, soñador por necesidad,
flojo sin pecado,
poeta de vocación,
amable de ayuda,
creativo por padecimiento,
profesor por maldición
y loco de capirote.

lunes, enero 23, 2006

Valparaíso 2


"... Y yo quería ver la puesta de sol, así que gire en dirección al mar y lo que empecé a contemplar fue extraordinario. Algo que jamás pensé que pudiera existir. Un paisaje de cerros y luces que se reflejaban en el mar y que destellaban como si fuese una postal de navidad. Era una visión cautivadora, embrujante, irrisistible; como un mundo mágico. Ni en mis mejores sueños había imaginado algo tan hermoso. Sentí como un enamoramiento...".

Valparaíso.